Los Peripatéticos
1.- ¿Quienes son los Peripatéticos?
La escuela
peripatética fue un círculo filosófico de la Grecia antigua.
Básicamente, seguía las enseñanzas de Aristóteles, su
fundador. Sus seguidores recibían el nombre de peripatéticos.
El lugar donde Aristóteles trabajaba
tenía el nombre de Liceo, un antiguo gimnasio dedicado a Apolo, al noroeste de
Atenas, y en cuyos jardines acostumbraba a pasear mientras «hacía» filosofía
con sus discípulos y amigos. De ahí, el nombre de «peripatético» (de peripatein,
pasear). Parte de los escritos que han quedado eran las notas que Aristóteles
tomaba y redactaba para esta enseñanza «dialogada». Todo esto da a la obra
aristotélica un carácter mucho más ágil e inmediato de lo que, a primera vista,
presentan esos escritos tan «rigurosos» que han llegado hasta nosotros.
2.- ¿Cuál es la importancia doctrinal de los Peripatéticos?
La escuela peripatética,
dotada de una severa disciplina con su jefe y arcontes, que se renovaban cada
diez días, abrazaba, con la enseñanza de la filosofía, la de todas las materias
que formaban parte de la cultura helénica, señaladamente la elocuencia.
Dedicaba Aristóteles las mañanas a lecciones, en que examinaba los problemas
más profundos de filosofía pura ante los discípulos ya adelantados respecto a
los demás, y consagraba las tardes a una clase más numerosa, en la cual la
doctrina y el trabajo eran menos intensos. El grado superior de enseñanza se
denominaba acroático, acromático o esotérico (íntimo) y el
inferior exotérico.
3.-
Nombrar los
Representantes más destacados al igual que sus doctrinas.
Como miembros de la escuela peripatética se
incluyen:
·
Teofrasto: En los
listados de los antiguos se extienden sus actividades en todos los campos del
conocimiento de su tiempo. Sus escritos difieren probablemente poco del
tratamiento Aristotélico de los mismos temas, si bien con detalles
suplementarios.
Influyó en su tiempo como un gran divulgador de la ciencia. Lo más
importante de sus escritos son dos voluminosos tratados botánicos:
- De historia plantarum [Historia de las plantas], en nueve libros
(originalmente diez).
- De causis plantarum [Sobre las causas de las plantas], en seis
libros (originalmente ocho).
Estos tratados constituyen la más importante contribución
a la ciencia botánica de toda
la antigüedad hasta el Renacimiento.
También nos han llegado fragmentos de otra parte de su
obra, como una Historia de la física, un tratado Sobre las piedras,
un trabajo Sobre las sensaciones [De sensibus] y uno sobre
metafísica Airoptai, que probablemente formó parte de un tratado
sistemático. Algunos fragmentos científicos más pequeños han sido compilados en
las ediciones de J. G. Schneider
(1818-21) y F. Wimmer (1842-62) y en la de bolsillo Analecta Theophrastea.
La obra Los caracteres merece una mención aparte.
El trabajo consiste en un breve, vigoroso y mordaz boceto de los tipos morales,
que contiene una invalorable descripción de la vida de su tiempo. Se trata, en
definitiva, del primer intento escrito de una sistemática de caracteres. El
libro está considerado por algunos especialistas como un trabajo independiente;
otros se inclinan por sostener que son bosquejos que escribió de tanto en tanto
y que fueron recopilados y editados después de su muerte; otros son de la
opinión de que Los caracteres formaba parte de un trabajo sistemático
más amplio; pero el estilo del libro contradice esta opinión. Teofrasto ha
tenido muchos imitadores de esta manera de escribir, notablemente Hall (1608), Sir Thomas Overbury (1614-16), Bishop
Earle (1628) y Jean
de La Bruyère (1688), quien incluso tradujo Los caracteres.
Aristóxeno: Sus escritos, que fueron cuatrocientos cincuenta y tres, seguían el estilo
de Aristóteles y se centraban en la filosofía, la ética y la música. La tendencia
empírica de su pensamiento se muestra en su teoría de que el alma y el cuerpo se
relacionan con la misma armonía que la partes de un instrumento musical. En
música afirmaba que las notas de la escala no deben ser juzgadas por
proporciones matemáticas, como hacían los pitagóricos, sino por el oído. De sus
tratados musicales, se conservan dos libros de los Elementos de armonía,
y algunos fragmentos de los Elementos de la rítmica. En sus escritos,
Aristóxeno se distancia de sus predecesores al poner por primera vez en duda la
subordinación de la música y la teoría
de la música a la filosofía, estableciendo una nueva impronta a la
estética musical de la época.
·
Eudemo de Rodas: (en griego: Εὔδημος)
fue un filósofo de la
antigua Grecia, considerado como el primer historiador de la ciencia, que vivió
a partir de ca. 370 a. C. hasta ca. 300 antes de Cristo. Fue uno de los alumnos
más importantes de Aristóteles, editó
la obra de su maestro y la hizó más fácilmente accesible.
Eudemo nació en la isla de Rodas, pero
pasó gran parte de su vida en Atenas, donde estudió
filosofía en la escuela
peripatética de Aristóteles. La colaboración de Eudemo con
Aristóteles fue larga duración y estrecha, y esta considerado como uno de los
más brillantes discípulos de Aristóteles: Tanto a él como a Teofrasto
de Lesbos se les cita a veces no como discípulos de Aristóteles si
no como sus "compañeros" (`εταιροι). Parece que Teofrasto fue el
genio más grande de los dos, continuando los estudios de Aristóteles en una
amplia gama de áreas. Sin embargo aunque Eudemo también realizó investigaciones
propias, su gran aporte radica en la sistematización del legado filosófico de
Aristóteles, y en una presentación didáctica e inteligente de las ideas de su
maestro. Posteriormente, muchos autores que han escrito sobre Aristóteles a
menudo han hecho uso de los trabajos preliminares de Eudemo. Por esta razón,
aunque los escritos originales de Eudemo no se conservan, se conocen muchas
citas y testimonios sobre su trabajo, que permiten construir una imagen de él y
su legado.
·
Estratón de Lámpsaco: Estratón (griego antiguo Στράτων,
Straton) fue un filósofo
griego, natural de la polis de Lámpsaco, que vivió de 340 a. C. a 268 a. C. Sucedió
a Teofrasto en la dirección del Liceo, academia
fundada por Aristóteles. Ya su
predecesor hizo alarde de extremo ingenio separando completamente el reino vegetal del animal y, sobre todo,
viendo que el fuego no era un elemento en sí
mismo sino que era la reacción de otros
elementos que ardían. El fuego no podía existir sin, lo que llamó, un sustrato. Pero
Estratón fue más allá en los métodos y recurrió a la experimentación pura.
Fue, de hecho, un defensor del mecanicismo en la naturaleza negando
la existencia de cualquier divinidad trascendental,
algo verdaderamente revolucionario en aquellos tiempos.
Su descubrimiento principal fue el de considerar al aire
como un elemento material, como el agua o la tierra. Esto, que ahora
nos parece evidente, no lo era tanto entonces: lo que no se podía observar no
tenía por qué ser material. Pero Estratón rompió ese tabú. No sólo afirmó
que el aire estaba formado por partículas
materiales sino que lo demostró.
·
Andrónico de Rodas: filósofo griego (siglo I a. C.). Se
formó en el ambiente cultural de su ciudad, conocido centro de estudios
aristotélicos y dirigió la escuela aristotélica desde el
año 78 al 47 a. C. A partir
de una cuidadosa selección de originales por parte del gramático y
bibliotecario Tiranión, realizó
la primera edición crítica completa de las obras de Aristóteles,
ordenándolas en un esquema rígido y sistemático que corresponde aproximadamente
al orden actual.
Como introducción a su edición, Andrónico escribió un
volumen que contenía el testamento de Aristóteles y, tal vez, su biografía.
Elaboró además el catálogo de todos los escritos aristotélicos. A él se debe la
famosa división entre escritos exotéricos y esotéricos, con la consiguiente
leyenda de la doble doctrina, y también el nombre de los libros de Metafísica: los
que van después de la Física. También hizo la edición crítica de Teofrasto.
Origen
etimológico de la palabra metafísica: Cuando la obra
de Aristóteles cayó en manos de Andrónico, éste encontró una serie de escritos
acerca de una "próte philosophía" o filosofía primera que
carecían de título explicito. Andrónico les dio el título de metafísica,
tá metá ta physiká (literalmente, los que están después de la Física)
por estar después de los ocho libros de Física ya que en este libro se hablaba
de cosas mas allá de la naturaleza.
La
Escuela Jónica
1.
¿Cuáles
son los antecedentes de La Escuela Jónica?
Thales de Mileto, en la Jonia, floreció por los años
de 600 antes de la venida de Jesucristo, distinguiéndose por su estudio de la
Naturaleza. Cultivó la geometría y la astronomía, y puede ser mirado como el
fundador de la física en Occidente. Fue el primero de los griegos que
pronosticó los eclipses del sol y de la luna. Figura entre los siete sabios de
Grecia; éstos eran: Tales de Mileto,
Quilón de Lacedemonia, Solón de Atenas, Pítaco de Mitilene, Cleóbulo de Lidia,
Bias de Priema y Periandro de Corinto. Los seis últimos se ocuparon más bien de
política que de filosofía. Pero Tales
se dedicó muy asiduamente a ella, no perdonando fatigas ni viajes. Recorrió el
Asia, la Fenicia, el Egipto, Creta; se puso en relaciones con los hombres más
distinguidos de aquellos países, en particular con los sacerdotes, que eran a
la sazón los depositarios de la ciencia.
Según Tales,
el principio material de las cosas es el agua; pero la producción no pertenece
a ella, sino a Dios, mente o espíritu que la fecunda. Sería, pues, injusto
tenerle por ateo: Tales de Mileto,
el primero que ventiló estas cuestiones, dijo que el agua era el principio de
las cosas, y que Dios es la inteligencia que lo ha formado todo del agua.
Tales enim milesius, qui primus de talibus rebus quaesivit aquam dixit esse
initium rerum: Deum autem eam mentem quae ex aqua cuncta fingeret»
(Cicero, de Natura Detrum, lib. I).
Admitió la simplicidad e inmortalidad del alma. Algunos le atribuyen la famosa máxima: «Conócete a ti mismo.»
Admitió la simplicidad e inmortalidad del alma. Algunos le atribuyen la famosa máxima: «Conócete a ti mismo.»
2.-
¿Cuáles son
los problemas que aborda o estudia la escuela jónica?
La escuela jónica, distínguese ésta por el modo
esencialmente materialista con que plantea y resuelve el problema cosmológico.
El ser substancial, la esencia de todas las cosas, consiste en una materia
primera, agua, aire, fuego, tierra, ora solos o unidos. Pero como la materia es
de suyo inerte e inmóvil, y las cosas varían, se transforman y se distinguen
unas de otras, es preciso que esa materia entrañe, o un principio interno de
vida (hylozoísmo), o al menos de movimientos (mecanismo) varios, y de aquí los
matices y variantes que aparecen en los partidarios y representantes de esta
escuela. Pero aparte de estos caracteres
y de estas diferencias, la escuela jónica, aun prescindiendo de la atomística,
como rama o prolongación de la misma, puede y debe dividirse en dos secciones,
la primera de las cuales se halla representada por los tres primeros filósofos
jónicos, Tales, Anaximandro, Anaximenes, y la segunda por Heráclito, Anaxágoras
y sus sucesores. Porque si es cierto, a la verdad, que uno y otro pertenecen en
el fondo a la escuela jónica a causa de la materia que reconocen como principio
esencial y substancia real del mundo, no es menos cierto que colocaron el
problema cosmológico en un terreno relativamente nuevo y especial. Hasta
entonces sólo se había tratado de saber en qué consiste la esencia y substancia
de las cosas, dando por supuesto que es una cosa permanente y fija. Heráclito
pone en cuestión esta segunda hipótesis, y esfuérzase en probar que la esencia,
el ser y la substancia de las cosas, lejos de ser una cosa permanente, consiste
precisamente en la mutación, en el fieri; que la variación es la única
ley invariable, el movimiento continuo e incesante, la esencia real de las
cosas.
Tales de Mileto: fue el iniciador de la indagación racional sobre el universo. Se le considera
el primer filósofo de la historia de la filosofía occidental, y fue
el fundador de la escuela jónica de
filosofía, según el testimonio de Aristóteles. Fue el
primero y más famoso de los Siete
Sabios de Grecia (el sabio astrónomo), y habría tenido, según una
tradición antigua no muy segura, como discípulo y protegido a Pitágoras.[2] Fue
además uno de los más grandes matemáticos de su
época, centrándose sus principales aportaciones en los fundamentos de la geometría.
Se atribuye a Tales el haber transportado desde Egipto a
Grecia múltiples conocimientos y herramientas elementales de geometría. Aunque no es
históricamente seguro, se acepta generalmente como su principal aporte el haber
sostenido ya en su época lo que expresa un teorema que lleva su nombre, es decir,
que un triángulo que tiene por lado el diámetro de la circunferencia que lo
circunscribe es un triángulo rectángulo.
Asimismo es muy conocida la leyenda acerca de un método
de comparación de sombras que Tales habría utilizado para medir la altura de
las pirámides egipcias, aplicándolo luego a otros fines prácticos de la
navegación. Se supone además que Tales conocía ya muchas de las bases de la
geometría, como el hecho de que cualquier diámetro de un circulo lo dividiría
en partes idénticas, que un triángulo isósceles tiene por fuerza dos ángulos
iguales en su base o las propiedades relacionales entre los ángulos que se
forman al cortar dos paralelas por una línea recta perpendicular.
Los egipcios habían aplicado algunos de estos
conocimientos para la división y parcelación de sus terrenos. Mas, según los
pocos datos con los que se cuenta, Tales se habría dedicado en Grecia mucho
menos al espacio (a las superficies) y mucho más a las líneas y a las curvas,
alcanzando así su geometría un mayor grado de complejidad y abstracción.
Anaxímenes:
Nació en Mileto, hijo de Eurístrato. Fue
discípulo y compañero de Anaximandro,
coincidiendo con él en que el principio de todas las cosas (y también el
substrato que permanece invariable ante todos los cambios y el fin, o
"telos" al que todo vuelve) — arkhé/arjhé/arjé/arché— es
infinito; aunque, a diferencia del ápeiron de su mentor, nos habla de un
elemento concreto: el aire. Esta
sustancia, afirmaba, se transforma en las demás cosas a través de la rarefacción
y la condensación. La rarefacción genera el fuego, mientras que la
condensación el viento, las nubes, el agua, la tierra y las piedras; a partir
de estas sustancias se crea el resto de las cosas. Podría explicarse el cambio
de estado del aire mediante el flujo entre dos polos, lo frío y lo caliente;
pero varios fragmentos nos muestran que Anaxímenes pensaba inversamente, y
creía que lo caliente y lo frío eran consecuencia y no causa de
la rarificación y la condensación respectivamente.
Anaxímenes creía que la Tierra era plana "como una
hoja", y que se formó por la condensación del aire; los cuerpos celestes,
también planos, nacieron a partir de la Tierra debido a una rarefacción de su pneuma
o exhalación. Estos astros son de fuego (aire rarificado) y cabalgan sobre el
aire, girando alrededor de la Tierra «como gira un gorro de fieltro en nuestra
cabeza». Además existen otros cuerpos, sólidos e invisibles, que servirían para
explicar los meteoritos y los eclipses. Anaxímenes vuelve a concebir el aire
como un elemento determinado: el aire (pneuma). Del aire cabe decir, como hemos
dicho del agua en el caso de Tales, que es un elemento indispensable para la
vida. La diversidad de los seres se debe a dos procesos del aire: rarefacción y
condensación. El aire mismo es lo más dilatado, una piedra es aire muy
condensado. En asuntos meteorológicos, consideró que los terremotos ocurren en
períodos de sequía o de muchas lluvias, puesto que cuando la tierra está seca
se resquebraja y con el exceso de humedad se deshace. El rayo, el trueno y el
relámpago se forman por el viento que corta las nubes; la lluvia cuando las
nubes se condensan, el granizo cuando la lluvia se solidifica y la nieve cuando
se le agrega una porción de viento. Un fragmento muy discutido de Anaxímenes
dice que "así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la
misma manera el pneuma o aire envuelve al cosmos". Podría indicar una
cierta correlación entre el ser humano y el mundo, ya que ambos tienen una
exhalación (pneuma) y están cubiertos por el aire protector. Esta idea sería la
base de la popular homología posterior entre el hombre y el mundo, muy usada
por la primera medicina.
Pensamiento
1. Se opone a Anaximandro y a Tales en cuanto a la
determinación del primer principio o "arjé" que Anaxímenes considera
ser el aire. Probablemente haya tomado esta elección a partir de la
experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia del
fenómeno de la respiración; en cuanto toma como "arjé" un elemento
particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero
Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas
a partir de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se
apoya en las nociones de "condensación" y "rarefacción".
Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes
se condensan se forma el agua; la condensación del agua da lugar a la constitución
del hielo de la tierra; y la condensación de la tierra da lugar a la
constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa
la rarefacción: piedra, tierra, agua, nubes, aire y, por último la rarefacción
del aire produciría el fuego.
2. En terminología moderna podemos decir que Anaxímenes
está intentando basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo;
encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de
transformación de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni
Anaximandro. Al igual que ellos insiste, sin embargo, en afirmar una causa
material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de llevar a la
unidad la diversidad de la realidad observable.
Aportes a la Física
Anaxímenes consideraba que la archee (pronúnciese arjé),
Principio de Todas las Cosas es el aire. De él ha salido todo por condensación
y rarefacción. El aire domina y mantiene unido al Cosmos de la misma manera que
el alma lo hace con el cuerpo. Este Primer Principio tiene la capacidad de
pensar, indispensable para gobernar. Observó que el cielo parecía girar
alrededor de la estrella polar.
La
Escuela Pitagórica
1.
¿Cuáles
son los antecedentes de la escuela Pitagórica?
La Escuela pitagórica fue fundada por
Pitágoras, nacido en Samos alrededor del 572 a. C, coetáneo de Jenófanes y un
poco más joven que Anaxímenes. Pitágoras escuchó a Ferécides el sirio, a
Anaximandro de Mileto y, probablemente, a Zoroastro. Pero a los cuarenta años,
hacia el 532, huyendo de la tiranía de Polícrates, en su patria, emigró a
Italia, estableciéndose en Crotona y fundando allí la famosa Escuela. Thomson
sugiere que es muy improbable que Pitágoras fuese en Crotona algo así como un
terrateniente. Más bien se asimilaría a la clase mercantil e industrial
(-asociación de Pitágoras con ^1 oficio de acuñador de monedas) y, por tanto,
sus tendencias políticas quedarían en principio, del lado democrático, frente a
la aristocracia terrateniente. Sin embargo no faltan quienes ven en la escuela
pitagórica un club o heteria representante de los intereses
aristocráticos de las clases privilegiadas del Sur de Italia: «la política
pitagórica es concebida hoy como una política aristocrática, basada en una
clase superior que impone su ley y que ha buscado el apoyo, ante el peligro de
insurrección —que ni aún así logró conjurar— de su grupo más fanático y duro,
la Escuela pitagórica», dice R. Adrados, basándose principalmente en el estudio
de Minar. Algunas Ideas importantes de la Filosofía pitagórica estarían
vinculadas con la estructura aristocrática de la Escuela (sin que esta
vinculación deba entenderse en el sentido reductivista, como si fueran simple
«reflejo» ideológico del grupo.
Pitágoras:
Pitágoras de Samos (en griego antiguo
Πυθαγόρας) (ca. 580 a. C. – ca.
495 a. C.) fue un filósofo y matemático
griego, considerado el primer matemático puro.
Contribuyó de manera significativa en el avance de la aritmética,
derivada particularmente de las relaciones numéricas aplicadas a la teoría de
la música, la astronomía y la teoría de pesos y medidas. Se interesó de manera
particular en medicina, filosofía, ética, entre otras disciplinas. Es el
fundador de la hermandad pitagórica, una sociedad que, si bien era de
naturaleza predominantemente religiosa, formularon principios que influenciaron
a tanto a Platón como a Aristóteles, y de
manera más general, al desarrollo de las matemáticas y la filosofía racional en
Occidente.
No se conserva ningún escrito original de Pitágoras, y
sus discípulos -los pitagóricos-
invariablemente justificaban sus doctrinas citando la autoridad del maestro de
forma indiscriminada, por lo que es difícil distinguir entre los hallazgos de
Pitágoras y las de sus seguidores. Aun así, se le acredita a Pitágoras la
teoría de la significación funcional de los números en el mundo objetivo y en
música. Otros descubrimientos generalmente atribuidos a él (la inconmensurabilidad del lado
y la diagonal del cuadrado, o el teorema
de Pitágoras para los triángulos rectángulos) fueron probablemente
desarrollados posteriormente por la escuela pitagórica.[
Los datos verificables sobre la vida de Pitágoras son
escasos. Por un lado, no existen textos de su autoría ni biografías realizadas
por contemporáneos; los primeros escritos detallados, que datan de entre 150 y
250 años después de su muerte, se basan en historias transmitidas de forma oral
y tienen grandes diferencias entre sí. Por otra parte, muchos mitos y leyendas
se forjaron en torno a su persona, motivados probablemente por Pitágoras mismo,
pero también debido a la naturaleza de la doctrina pitagórica y sus seguidores:
una confraternidad hermética, gobernada por símbolos místicos y costumbres
esotéricas. En los siglos posteriores a su muerte, las anéctodas sobre
Pitágoras y sus hazañas se vigorizaron, alimentadas por esta falta de
información directa, pero también gracias a la influencia de la escuela
pitagórica misma. En el siglo I a.C., era tradición común el representarlo como
un ser sobrenatural. Algunos tratados incluso fueron escritos en su nombre y el
de otros pitagóricos, y muchas fábulas e invenciones fueron recogidas y exageradas
por algunos filósofos neoplatónicos y neopitagóricos.
La más extensa, datallada e influyente obra sobre la vida
de Pitágoras y su pensamiento, data del s. III d.C., es decir, unos 800 años
después de su muerte. Diógenes
Laercio (ca. 200-250) y Porfirio (ca. 234-305)
escribieron ambos una Vida de Pitágoras, y Jámblico (ca. 245-325) Sobre
la vida pitagórica. Estas biografías son, con algunas excepciones, las únicas fuentes disponibles. Datan de una
época en que la figura de Pitágoras era largamente exagerada y se basan a su
vez en fuentes extraviadas, algunas de las cuales son de marcada tendencia
neopitagórica y deliberadamente ensalzan a Pitágoras, presentándolo como el
origen de toda la verdad filosófica, cuyas ideas fueron plagiadas por Platón,
Aristóteles y todos los filósofos posteriores. Diógenes es más objetivo,
mientras que Porfirio y Jámblico guardan poco rigor histórico. Jámblico cita
las obras de Nicómaco y de Apolonio de Tiana, incluye
algunos datos biográficos pero se centra más en el estilo de vida de los
pitagóricos. Aristóteles habría escrito un trabajo aparte,[6] pero no
se conserva; sus discípulos Dicearco
de Mesina, Aristóxeno y Heráclides
Póntico son, así de tardíos como resultan, las mejores fuentes
en que se basan Porfirio y Jámblico.
Las referencias encontradas en los Diálogos de
Platón, se hallan embebidas dentro de una estructura literaria que no pretende
demasiada veracidad histórica. Las que se encuentran en Aristóteles,
aparentemente más fidedignas, enmascaran una gran parte de reinterpretación.
Ambos coinciden, sin embargo, en destacar la enorme influencia que tuvo
Pitágoras.[
Pitágoras funda una escuela filosófica y religiosa en Crotona, al sur de
Italia, que tuvo numerosos seguidores. Se llamaban a sí mismos matematikoi,
vivían al seno de esta sociedad de forma permanente, no tenía posesiones
personales y eran vegetarianos. Hasta 300 seguidores llegaron a conformar este
grupo selecto, que oían las enseñanzas de Pitágoras directamente y debían
observar reglas estrictas. Sus máximas pueden sintetizarse como:
- que en su nivel más profundo, la realidad es de
naturaleza matemática;
- que la filosofía puede usarse para la purificación
espiritual;
- que el alma puede elevarse para unirse con lo
divino;
- que ciertos símbolos son de naturaleza mística;
- que todos los miembros de la hermandad deben guardar
absoluta lealtad y secretismo.
En la «Hermandad pitagórica» eran aceptados tanto
hombres como mujeres. Aquellos que no pertenecían al núcleo duro del
grupo, eran llamados akousmatikoi. Estos vivían en sus propias casas, se
les permitía tener posesiones personales y no se les imponía el vegetarianismo;
sólo asistían como oyentes durante el día. Según Krische las mujeres pertenecían a este grupo, sin
embargo, muchas pitagóricas fueron después reconocidas filósofas.
La escuela practicaba el secretismo y la vida comunal de
manera muy estricta, y sus miembros solían atribuirle todos sus descubrimientos
a su fundador, de darles crédito, el alcance y la cantidad de trabajo de
Pitágoras tendría una extensión inverosímil;[2] aunado a
esto, no se conserva ningún escrito de Pitágoras propiamente, por lo que la
distinción entre sus trabajos y los de sus seguidores es de difícil
demarcación. Sus contribuciones, sin embargo, fueron determinantes para el
desarrollo las matemáticas, la astronomía y la medicina, entre otras ciencias,
y es razonable dar crédito a Pitágoras por muchos de sus descubrimientos.
Con respecto a las prácticas y estructura interna de la
hermandad, solo algunos trazos característicos pueden ser considerados fidedignos,
como la práctica del ascetismo y la metempsicosis. Todas
las narraciones sugieren que sus miembros guardaban absoluto hermetismo sobre
lo que allí se hacía, y era una máxima conocida el que «no todo debe
revelarse a todos». Las especulaciones filosóficas, religiosas y políticas
más profundas eran posiblemente discutidas entre los miembros más selectos, mientras
que los estudios científicos ordinarios (matemáticas, música, astronomía, etc.)
estaban abiertos a todos los discípulos. Tenían al parecer, símbolos
convencionales establecidos, que les permitían identificarse como miembros de
la hermandad, aún sin haberse visto anteriormente. Escuelas similares se
abrieron en Síbari, Metaponto, Tarento y otras ciudades
de la Magna
Grecia.
Se sabe que los pitagóricos se expandieron rápidamente
después de 500 a.C., que la sociedad tomó tintes políticos y que más tarde se
dividió en facciones. En 460 a.C. fueron atacados y suprimidos, sus casas de
encuentro saqueadas y quemadas; se menciona en particular la "casa de
Milo" en Crotona, donde más de 50 pitagóricos fueron sorprendidos y
aniquilados. Aquellos que sobrevivieron se refugiaron en Tebas y otras
ciudades.
Joenddy Silva
Karem Colmenares
Karem Colmenares
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