jueves, 16 de febrero de 2012

Continuación del tema "Origen dela Filosofía"



Los Peripatéticos
1.- ¿Quienes son los Peripatéticos?
La escuela peripatética fue un círculo filosófico de la Grecia antigua. Básicamente, seguía las enseñanzas de Aristóteles, su fundador. Sus seguidores recibían el nombre de peripatéticos.
El lugar donde Aristóteles trabajaba tenía el nombre de Liceo, un antiguo gimnasio dedicado a Apolo, al noroeste de Atenas, y en cuyos jardines acostumbraba a pasear mientras «hacía» filosofía con sus discípulos y amigos. De ahí, el nombre de «peripatético» (de peripatein, pasear). Parte de los escritos que han quedado eran las notas que Aristóteles tomaba y redactaba para esta enseñanza «dialogada». Todo esto da a la obra aristotélica un carácter mucho más ágil e inmediato de lo que, a primera vista, presentan esos escritos tan «rigurosos» que han llegado hasta nosotros.
2.- ¿Cuál es la importancia doctrinal de los Peripatéticos?
La escuela peripatética, dotada de una severa disciplina con su jefe y arcontes, que se renovaban cada diez días, abrazaba, con la enseñanza de la filosofía, la de todas las materias que formaban parte de la cultura helénica, señaladamente la elocuencia. Dedicaba Aristóteles las mañanas a lecciones, en que examinaba los problemas más profundos de filosofía pura ante los discípulos ya adelantados respecto a los demás, y consagraba las tardes a una clase más numerosa, en la cual la doctrina y el trabajo eran menos intensos. El grado superior de enseñanza se denominaba acroático, acromático o esotérico (íntimo) y el inferior exotérico.
3.- Nombrar los Representantes más destacados al igual que sus doctrinas.
Como miembros de la escuela peripatética se incluyen:

·         Teofrasto: En los listados de los antiguos se extienden sus actividades en todos los campos del conocimiento de su tiempo. Sus escritos difieren probablemente poco del tratamiento Aristotélico de los mismos temas, si bien con detalles suplementarios.
Influyó en su tiempo como un gran divulgador de la ciencia. Lo más importante de sus escritos son dos voluminosos tratados botánicos:
Estos tratados constituyen la más importante contribución a la ciencia botánica de toda la antigüedad hasta el Renacimiento.
También nos han llegado fragmentos de otra parte de su obra, como una Historia de la física, un tratado Sobre las piedras, un trabajo Sobre las sensaciones [De sensibus] y uno sobre metafísica Airoptai, que probablemente formó parte de un tratado sistemático. Algunos fragmentos científicos más pequeños han sido compilados en las ediciones de J. G. Schneider (1818-21) y F. Wimmer (1842-62) y en la de bolsillo Analecta Theophrastea.
La obra Los caracteres merece una mención aparte. El trabajo consiste en un breve, vigoroso y mordaz boceto de los tipos morales, que contiene una invalorable descripción de la vida de su tiempo. Se trata, en definitiva, del primer intento escrito de una sistemática de caracteres. El libro está considerado por algunos especialistas como un trabajo independiente; otros se inclinan por sostener que son bosquejos que escribió de tanto en tanto y que fueron recopilados y editados después de su muerte; otros son de la opinión de que Los caracteres formaba parte de un trabajo sistemático más amplio; pero el estilo del libro contradice esta opinión. Teofrasto ha tenido muchos imitadores de esta manera de escribir, notablemente Hall (1608), Sir Thomas Overbury (1614-16), Bishop Earle (1628) y Jean de La Bruyère (1688), quien incluso tradujo Los caracteres.
Aristóxeno: Sus escritos, que fueron cuatrocientos cincuenta y tres, seguían el estilo de Aristóteles y se centraban en la filosofía, la ética y la música. La tendencia empírica de su pensamiento se muestra en su teoría de que el alma y el cuerpo se relacionan con la misma armonía que la partes de un instrumento musical. En música afirmaba que las notas de la escala no deben ser juzgadas por proporciones matemáticas, como hacían los pitagóricos, sino por el oído. De sus tratados musicales, se conservan dos libros de los Elementos de armonía, y algunos fragmentos de los Elementos de la rítmica. En sus escritos, Aristóxeno se distancia de sus predecesores al poner por primera vez en duda la subordinación de la música y la teoría de la música a la filosofía, estableciendo una nueva impronta a la estética musical de la época.
·         Eudemo de Rodas: (en griego: Εδημος) fue un filósofo de la antigua Grecia, considerado como el primer historiador de la ciencia, que vivió a partir de ca. 370 a. C. hasta ca. 300 antes de Cristo. Fue uno de los alumnos más importantes de Aristóteles, editó la obra de su maestro y la hizó más fácilmente accesible.
Eudemo nació en la isla de Rodas, pero pasó gran parte de su vida en Atenas, donde estudió filosofía en la escuela peripatética de Aristóteles. La colaboración de Eudemo con Aristóteles fue larga duración y estrecha, y esta considerado como uno de los más brillantes discípulos de Aristóteles: Tanto a él como a Teofrasto de Lesbos se les cita a veces no como discípulos de Aristóteles si no como sus "compañeros" (`εταιροι). Parece que Teofrasto fue el genio más grande de los dos, continuando los estudios de Aristóteles en una amplia gama de áreas. Sin embargo aunque Eudemo también realizó investigaciones propias, su gran aporte radica en la sistematización del legado filosófico de Aristóteles, y en una presentación didáctica e inteligente de las ideas de su maestro. Posteriormente, muchos autores que han escrito sobre Aristóteles a menudo han hecho uso de los trabajos preliminares de Eudemo. Por esta razón, aunque los escritos originales de Eudemo no se conservan, se conocen muchas citas y testimonios sobre su trabajo, que permiten construir una imagen de él y su legado.
·         Estratón de Lámpsaco: Estratón (griego antiguo Στράτων, Straton) fue un filósofo griego, natural de la polis de Lámpsaco, que vivió de 340 a. C. a 268 a. C. Sucedió a Teofrasto en la dirección del Liceo, academia fundada por Aristóteles. Ya su predecesor hizo alarde de extremo ingenio separando completamente el reino vegetal del animal y, sobre todo, viendo que el fuego no era un elemento en sí mismo sino que era la reacción de otros elementos que ardían. El fuego no podía existir sin, lo que llamó, un sustrato. Pero Estratón fue más allá en los métodos y recurrió a la experimentación pura. Fue, de hecho, un defensor del mecanicismo en la naturaleza negando la existencia de cualquier divinidad trascendental, algo verdaderamente revolucionario en aquellos tiempos.
Su descubrimiento principal fue el de considerar al aire como un elemento material, como el agua o la tierra. Esto, que ahora nos parece evidente, no lo era tanto entonces: lo que no se podía observar no tenía por qué ser material. Pero Estratón rompió ese tabú. No sólo afirmó que el aire estaba formado por partículas materiales sino que lo demostró.
·         Andrónico de Rodas: filósofo griego (siglo I a. C.). Se formó en el ambiente cultural de su ciudad, conocido centro de estudios aristotélicos y dirigió la escuela aristotélica desde el año 78 al 47 a. C. A partir de una cuidadosa selección de originales por parte del gramático y bibliotecario Tiranión, realizó la primera edición crítica completa de las obras de Aristóteles, ordenándolas en un esquema rígido y sistemático que corresponde aproximadamente al orden actual.
Como introducción a su edición, Andrónico escribió un volumen que contenía el testamento de Aristóteles y, tal vez, su biografía. Elaboró además el catálogo de todos los escritos aristotélicos. A él se debe la famosa división entre escritos exotéricos y esotéricos, con la consiguiente leyenda de la doble doctrina, y también el nombre de los libros de Metafísica: los que van después de la Física. También hizo la edición crítica de Teofrasto.
Origen etimológico de la palabra metafísica: Cuando la obra de Aristóteles cayó en manos de Andrónico, éste encontró una serie de escritos acerca de una "próte philosophía" o filosofía primera que carecían de título explicito. Andrónico les dio el título de metafísica, tá metá ta physiká (literalmente, los que están después de la Física) por estar después de los ocho libros de Física ya que en este libro se hablaba de cosas mas allá de la naturaleza.
La Escuela Jónica

1.    ¿Cuáles son los antecedentes de La Escuela Jónica?
Thales de Mileto, en la Jonia, floreció por los años de 600 antes de la venida de Jesucristo, distinguiéndose por su estudio de la Naturaleza. Cultivó la geometría y la astronomía, y puede ser mirado como el fundador de la física en Occidente. Fue el primero de los griegos que pronosticó los eclipses del sol y de la luna. Figura entre los siete sabios de Grecia; éstos eran: Tales de Mileto, Quilón de Lacedemonia, Solón de Atenas, Pítaco de Mitilene, Cleóbulo de Lidia, Bias de Priema y Periandro de Corinto. Los seis últimos se ocuparon más bien de política que de filosofía. Pero Tales se dedicó muy asiduamente a ella, no perdonando fatigas ni viajes. Recorrió el Asia, la Fenicia, el Egipto, Creta; se puso en relaciones con los hombres más distinguidos de aquellos países, en particular con los sacerdotes, que eran a la sazón los depositarios de la ciencia.
 Según Tales, el principio material de las cosas es el agua; pero la producción no pertenece a ella, sino a Dios, mente o espíritu que la fecunda. Sería, pues, injusto tenerle por ateo: Tales de Mileto, el primero que ventiló estas cuestiones, dijo que el agua era el principio de las cosas, y que Dios es la inteligencia que lo ha formado todo del agua. Tales enim milesius, qui primus de talibus rebus quaesivit aquam dixit esse initium rerum: Deum autem eam mentem quae ex aqua cuncta fingeret» (Cicero, de Natura Detrum, lib. I).
     Admitió la simplicidad e inmortalidad del alma. Algunos le atribuyen la famosa máxima: «Conócete a ti mismo.»
2.- ¿Cuáles son los problemas que aborda o estudia la escuela jónica?
La escuela jónica, distínguese ésta por el modo esencialmente materialista con que plantea y resuelve el problema cosmológico. El ser substancial, la esencia de todas las cosas, consiste en una materia primera, agua, aire, fuego, tierra, ora solos o unidos. Pero como la materia es de suyo inerte e inmóvil, y las cosas varían, se transforman y se distinguen unas de otras, es preciso que esa materia entrañe, o un principio interno de vida (hylozoísmo), o al menos de movimientos (mecanismo) varios, y de aquí los matices y variantes que aparecen en los partidarios y representantes de esta escuela.  Pero aparte de estos caracteres y de estas diferencias, la escuela jónica, aun prescindiendo de la atomística, como rama o prolongación de la misma, puede y debe dividirse en dos secciones, la primera de las cuales se halla representada por los tres primeros filósofos jónicos, Tales, Anaximandro, Anaximenes, y la segunda por Heráclito, Anaxágoras y sus sucesores. Porque si es cierto, a la verdad, que uno y otro pertenecen en el fondo a la escuela jónica a causa de la materia que reconocen como principio esencial y substancia real del mundo, no es menos cierto que colocaron el problema cosmológico en un terreno relativamente nuevo y especial. Hasta entonces sólo se había tratado de saber en qué consiste la esencia y substancia de las cosas, dando por supuesto que es una cosa permanente y fija. Heráclito pone en cuestión esta segunda hipótesis, y esfuérzase en probar que la esencia, el ser y la substancia de las cosas, lejos de ser una cosa permanente, consiste precisamente en la mutación, en el fieri; que la variación es la única ley invariable, el movimiento continuo e incesante, la esencia real de las cosas.
Tales de Mileto: fue el iniciador de la indagación racional sobre el universo. Se le considera el primer filósofo de la historia de la filosofía occidental, y fue el fundador de la escuela jónica de filosofía, según el testimonio de Aristóteles. Fue el primero y más famoso de los Siete Sabios de Grecia (el sabio astrónomo), y habría tenido, según una tradición antigua no muy segura, como discípulo y protegido a Pitágoras.[2] Fue además uno de los más grandes matemáticos de su época, centrándose sus principales aportaciones en los fundamentos de la geometría.
Se atribuye a Tales el haber transportado desde Egipto a Grecia múltiples conocimientos y herramientas elementales de geometría. Aunque no es históricamente seguro, se acepta generalmente como su principal aporte el haber sostenido ya en su época lo que expresa un teorema que lleva su nombre, es decir, que un triángulo que tiene por lado el diámetro de la circunferencia que lo circunscribe es un triángulo rectángulo.
Asimismo es muy conocida la leyenda acerca de un método de comparación de sombras que Tales habría utilizado para medir la altura de las pirámides egipcias, aplicándolo luego a otros fines prácticos de la navegación. Se supone además que Tales conocía ya muchas de las bases de la geometría, como el hecho de que cualquier diámetro de un circulo lo dividiría en partes idénticas, que un triángulo isósceles tiene por fuerza dos ángulos iguales en su base o las propiedades relacionales entre los ángulos que se forman al cortar dos paralelas por una línea recta perpendicular.
Los egipcios habían aplicado algunos de estos conocimientos para la división y parcelación de sus terrenos. Mas, según los pocos datos con los que se cuenta, Tales se habría dedicado en Grecia mucho menos al espacio (a las superficies) y mucho más a las líneas y a las curvas, alcanzando así su geometría un mayor grado de complejidad y abstracción.
Anaxímenes: Nació en Mileto, hijo de Eurístrato. Fue discípulo y compañero de Anaximandro, coincidiendo con él en que el principio de todas las cosas (y también el substrato que permanece invariable ante todos los cambios y el fin, o "telos" al que todo vuelve) — arkhé/arjhé/arjé/arché— es infinito; aunque, a diferencia del ápeiron de su mentor, nos habla de un elemento concreto: el aire. Esta sustancia, afirmaba, se transforma en las demás cosas a través de la rarefacción y la condensación. La rarefacción genera el fuego, mientras que la condensación el viento, las nubes, el agua, la tierra y las piedras; a partir de estas sustancias se crea el resto de las cosas. Podría explicarse el cambio de estado del aire mediante el flujo entre dos polos, lo frío y lo caliente; pero varios fragmentos nos muestran que Anaxímenes pensaba inversamente, y creía que lo caliente y lo frío eran consecuencia y no causa de la rarificación y la condensación respectivamente.
Anaxímenes creía que la Tierra era plana "como una hoja", y que se formó por la condensación del aire; los cuerpos celestes, también planos, nacieron a partir de la Tierra debido a una rarefacción de su pneuma o exhalación. Estos astros son de fuego (aire rarificado) y cabalgan sobre el aire, girando alrededor de la Tierra «como gira un gorro de fieltro en nuestra cabeza». Además existen otros cuerpos, sólidos e invisibles, que servirían para explicar los meteoritos y los eclipses. Anaxímenes vuelve a concebir el aire como un elemento determinado: el aire (pneuma). Del aire cabe decir, como hemos dicho del agua en el caso de Tales, que es un elemento indispensable para la vida. La diversidad de los seres se debe a dos procesos del aire: rarefacción y condensación. El aire mismo es lo más dilatado, una piedra es aire muy condensado. En asuntos meteorológicos, consideró que los terremotos ocurren en períodos de sequía o de muchas lluvias, puesto que cuando la tierra está seca se resquebraja y con el exceso de humedad se deshace. El rayo, el trueno y el relámpago se forman por el viento que corta las nubes; la lluvia cuando las nubes se condensan, el granizo cuando la lluvia se solidifica y la nieve cuando se le agrega una porción de viento. Un fragmento muy discutido de Anaxímenes dice que "así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el pneuma o aire envuelve al cosmos". Podría indicar una cierta correlación entre el ser humano y el mundo, ya que ambos tienen una exhalación (pneuma) y están cubiertos por el aire protector. Esta idea sería la base de la popular homología posterior entre el hombre y el mundo, muy usada por la primera medicina.

Pensamiento

1. Se opone a Anaximandro y a Tales en cuanto a la determinación del primer principio o "arjé" que Anaxímenes considera ser el aire. Probablemente haya tomado esta elección a partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia del fenómeno de la respiración; en cuanto toma como "arjé" un elemento particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en las nociones de "condensación" y "rarefacción". Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la condensación del agua da lugar a la constitución del hielo de la tierra; y la condensación de la tierra da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la rarefacción: piedra, tierra, agua, nubes, aire y, por último la rarefacción del aire produciría el fuego.
2. En terminología moderna podemos decir que Anaxímenes está intentando basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo; encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de transformación de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que ellos insiste, sin embargo, en afirmar una causa material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de llevar a la unidad la diversidad de la realidad observable.
 Aportes a la Física
Anaxímenes consideraba que la archee (pronúnciese arjé), Principio de Todas las Cosas es el aire. De él ha salido todo por condensación y rarefacción. El aire domina y mantiene unido al Cosmos de la misma manera que el alma lo hace con el cuerpo. Este Primer Principio tiene la capacidad de pensar, indispensable para gobernar. Observó que el cielo parecía girar alrededor de la estrella polar.
La Escuela Pitagórica
1.    ¿Cuáles son los antecedentes de la escuela Pitagórica?
La Escuela pitagórica fue fundada por Pitágoras, nacido en Samos alrededor del 572 a. C, coetáneo de Jenófanes y un poco más joven que Anaxímenes. Pitágoras escuchó a Ferécides el sirio, a Anaximandro de Mileto y, probablemente, a Zoroastro. Pero a los cuarenta años, hacia el 532, huyendo de la tiranía de Polícrates, en su patria, emigró a Italia, estableciéndose en Crotona y fundando allí la famosa Escuela. Thomson sugiere que es muy improbable que Pitágoras fuese en Crotona algo así como un terrateniente. Más bien se asimilaría a la clase mercantil e industrial (-asociación de Pitágoras con ^1 oficio de acuñador de monedas) y, por tanto, sus tendencias políticas quedarían en principio, del lado democrático, frente a la aristocracia terrateniente. Sin embargo no faltan quienes ven en la escuela pitagórica un club o heteria representante de los intereses aristocráticos de las clases privilegiadas del Sur de Italia: «la política pitagórica es concebida hoy como una política aristocrática, basada en una clase superior que impone su ley y que ha buscado el apoyo, ante el peligro de insurrección —que ni aún así logró conjurar— de su grupo más fanático y duro, la Escuela pitagórica», dice R. Adrados, basándose principalmente en el estudio de Minar. Algunas Ideas importantes de la Filosofía pitagórica estarían vinculadas con la estructura aristocrática de la Escuela (sin que esta vinculación deba entenderse en el sentido reductivista, como si fueran simple «reflejo» ideológico del grupo.

Pitágoras: Pitágoras de Samos (en griego antiguo Πυθαγόρας) (ca. 580 a. C.ca. 495 a. C.) fue un filósofo y matemático griego, considerado el primer matemático puro. Contribuyó de manera significativa en el avance de la aritmética, derivada particularmente de las relaciones numéricas aplicadas a la teoría de la música, la astronomía y la teoría de pesos y medidas. Se interesó de manera particular en medicina, filosofía, ética, entre otras disciplinas. Es el fundador de la hermandad pitagórica, una sociedad que, si bien era de naturaleza predominantemente religiosa, formularon principios que influenciaron a tanto a Platón como a Aristóteles, y de manera más general, al desarrollo de las matemáticas y la filosofía racional en Occidente.
No se conserva ningún escrito original de Pitágoras, y sus discípulos -los pitagóricos- invariablemente justificaban sus doctrinas citando la autoridad del maestro de forma indiscriminada, por lo que es difícil distinguir entre los hallazgos de Pitágoras y las de sus seguidores. Aun así, se le acredita a Pitágoras la teoría de la significación funcional de los números en el mundo objetivo y en música. Otros descubrimientos generalmente atribuidos a él (la inconmensurabilidad del lado y la diagonal del cuadrado, o el teorema de Pitágoras para los triángulos rectángulos) fueron probablemente desarrollados posteriormente por la escuela pitagórica.[
Los datos verificables sobre la vida de Pitágoras son escasos. Por un lado, no existen textos de su autoría ni biografías realizadas por contemporáneos; los primeros escritos detallados, que datan de entre 150 y 250 años después de su muerte, se basan en historias transmitidas de forma oral y tienen grandes diferencias entre sí. Por otra parte, muchos mitos y leyendas se forjaron en torno a su persona, motivados probablemente por Pitágoras mismo, pero también debido a la naturaleza de la doctrina pitagórica y sus seguidores: una confraternidad hermética, gobernada por símbolos místicos y costumbres esotéricas. En los siglos posteriores a su muerte, las anéctodas sobre Pitágoras y sus hazañas se vigorizaron, alimentadas por esta falta de información directa, pero también gracias a la influencia de la escuela pitagórica misma. En el siglo I a.C., era tradición común el representarlo como un ser sobrenatural. Algunos tratados incluso fueron escritos en su nombre y el de otros pitagóricos, y muchas fábulas e invenciones fueron recogidas y exageradas por algunos filósofos neoplatónicos y neopitagóricos.
La más extensa, datallada e influyente obra sobre la vida de Pitágoras y su pensamiento, data del s. III d.C., es decir, unos 800 años después de su muerte. Diógenes Laercio (ca. 200-250) y Porfirio (ca. 234-305) escribieron ambos una Vida de Pitágoras, y Jámblico (ca. 245-325) Sobre la vida pitagórica. Estas biografías son, con algunas excepciones,  las únicas fuentes disponibles. Datan de una época en que la figura de Pitágoras era largamente exagerada y se basan a su vez en fuentes extraviadas, algunas de las cuales son de marcada tendencia neopitagórica y deliberadamente ensalzan a Pitágoras, presentándolo como el origen de toda la verdad filosófica, cuyas ideas fueron plagiadas por Platón, Aristóteles y todos los filósofos posteriores. Diógenes es más objetivo, mientras que Porfirio y Jámblico guardan poco rigor histórico. Jámblico cita las obras de Nicómaco y de Apolonio de Tiana, incluye algunos datos biográficos pero se centra más en el estilo de vida de los pitagóricos. Aristóteles habría escrito un trabajo aparte,[6] pero no se conserva; sus discípulos Dicearco de Mesina, Aristóxeno y Heráclides Póntico son, así de tardíos como resultan, las mejores fuentes en que se basan Porfirio y Jámblico.
Las referencias encontradas en los Diálogos de Platón, se hallan embebidas dentro de una estructura literaria que no pretende demasiada veracidad histórica. Las que se encuentran en Aristóteles, aparentemente más fidedignas, enmascaran una gran parte de reinterpretación. Ambos coinciden, sin embargo, en destacar la enorme influencia que tuvo Pitágoras.[
Pitágoras funda una escuela filosófica y religiosa en Crotona, al sur de Italia, que tuvo numerosos seguidores. Se llamaban a sí mismos matematikoi, vivían al seno de esta sociedad de forma permanente, no tenía posesiones personales y eran vegetarianos. Hasta 300 seguidores llegaron a conformar este grupo selecto, que oían las enseñanzas de Pitágoras directamente y debían observar reglas estrictas. Sus máximas pueden sintetizarse como:
  • que en su nivel más profundo, la realidad es de naturaleza matemática;
  • que la filosofía puede usarse para la purificación espiritual;
  • que el alma puede elevarse para unirse con lo divino;
  • que ciertos símbolos son de naturaleza mística;
  • que todos los miembros de la hermandad deben guardar absoluta lealtad y secretismo.
En la «Hermandad pitagórica» eran aceptados tanto hombres como mujeres. Aquellos que no pertenecían al núcleo duro del grupo, eran llamados akousmatikoi. Estos vivían en sus propias casas, se les permitía tener posesiones personales y no se les imponía el vegetarianismo; sólo asistían como oyentes durante el día. Según Krische  las mujeres pertenecían a este grupo, sin embargo, muchas pitagóricas fueron después reconocidas filósofas.
La escuela practicaba el secretismo y la vida comunal de manera muy estricta, y sus miembros solían atribuirle todos sus descubrimientos a su fundador, de darles crédito, el alcance y la cantidad de trabajo de Pitágoras tendría una extensión inverosímil;[2] aunado a esto, no se conserva ningún escrito de Pitágoras propiamente, por lo que la distinción entre sus trabajos y los de sus seguidores es de difícil demarcación. Sus contribuciones, sin embargo, fueron determinantes para el desarrollo las matemáticas, la astronomía y la medicina, entre otras ciencias, y es razonable dar crédito a Pitágoras por muchos de sus descubrimientos.
Con respecto a las prácticas y estructura interna de la hermandad, solo algunos trazos característicos pueden ser considerados fidedignos, como la práctica del ascetismo y la metempsicosis. Todas las narraciones sugieren que sus miembros guardaban absoluto hermetismo sobre lo que allí se hacía, y era una máxima conocida el que «no todo debe revelarse a todos». Las especulaciones filosóficas, religiosas y políticas más profundas eran posiblemente discutidas entre los miembros más selectos, mientras que los estudios científicos ordinarios (matemáticas, música, astronomía, etc.) estaban abiertos a todos los discípulos. Tenían al parecer, símbolos convencionales establecidos, que les permitían identificarse como miembros de la hermandad, aún sin haberse visto anteriormente. Escuelas similares se abrieron en Síbari, Metaponto, Tarento y otras ciudades de la Magna Grecia.
Se sabe que los pitagóricos se expandieron rápidamente después de 500 a.C., que la sociedad tomó tintes políticos y que más tarde se dividió en facciones. En 460 a.C. fueron atacados y suprimidos, sus casas de encuentro saqueadas y quemadas; se menciona en particular la "casa de Milo" en Crotona, donde más de 50 pitagóricos fueron sorprendidos y aniquilados. Aquellos que sobrevivieron se refugiaron en Tebas y otras ciudades. 
Joenddy Silva
Karem Colmenares


No hay comentarios:

Publicar un comentario